Bastro presentó Anónima Sociedad en Imaginario Cultural
- MBU

- 12 jul
- 2 min de lectura
Por Ana Figueroa

Hay algo especial en los recitales que suceden en salas pequeñas: una intimidad y complicidad singulares entre artistas y público. Eso fue exactamente lo que pasó el pasado 19 de junio en @imaginariocultural, donde @bastro___ presentó oficialmente Anónima Sociedad, su álbum debut, acompañado por @centenario.2004.
Estuvimos presentes desde la prueba de sonido, donde ya comenzaban a respirarse la ansiedad y las expectativas por lo que sucedería unas minutos más tarde. Ni bien ingresabas al lugar te recibía una mesa repleta de arte relacionado con Bastro: remeras, tote bags, púas y distintos objetos que extendían el universo visual de la banda más allá de la música. Siempre es una alegría encontrar artistas que entienden que una canción también puede convertirse en imagen, recuerdo o pequeño tesoro para llevarse a casa.
La noche comenzó con Centenario, liderado por Patricio Ferreyra, quien eligió conectar con el público desde el humor. Entre canciones propias y algunos covers, hubo espacio para chistes, imitaciones (como la de Quico, de El Chavo del 8) y hasta un beso con un asistente que se lo pidió desde el público. La cercanía de la sala ayudó a que todo sucediera con naturalidad, como si escenario y audiencia compartieran un mismo espacio emocional.
Centenario se encargó de aclimatar al público para recibir a Bastro quienes esa noche presentaban oficialmente Anónima Sociedad, su álbum debut. Apenas sonaron los primeros acordes de Vendí Cosas Prestadas, gran parte de la sala comenzó a corear la canción, algo que tomó por sorpresa a los músicos. El cantante no dejó pasar el momento y agradeció que una canción publicada hacía tan poco tiempo ya estuviera siendo cantada por tantas personas desde el otro lado del escenario.
También hubo lugar para las bromas. En un momento comentó entre risas que faltaban algunos gritos conocidos entre el público. Desde el fondo de la sala llegaron las respuestas de sus seguidores más fieles, que le hicieron saber que seguían ahí, aunque esta vez habían elegido disfrutar el show desde unas filas más atrás.
Mientras avanzaba el setlist (que incluyó canciones como La Luna, Volveré, Mar de Miel, Ayer Te Vi y la propia Anónima Sociedad) la banda fue construyendo una atmósfera donde convivían la sensibilidad, la calma y el desgarro. De esas presentaciones donde por momentos dan ganas de cerrar los ojos y dejarse llevar, y al siguiente segundo abrirlos para no perderse nada de lo que está pasando sobre el escenario.
La noche terminó como había empezado: con una conexión genuina entre banda y público. Y quizás esa sea la mejor definición posible de lo que pasó en Imaginario Cultural: la presentación oficial de un disco debut que encontró, desde su primera noche en vivo, una audiencia dispuesta a hacerlo propio.
Fotos por Ana F





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